El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurobiológica que afecta a millones de niños y adolescentes en todo el mundo. Para quienes no lo padecen, puede ser difícil comprender cómo perciben y experimentan la realidad quienes viven con este trastorno. Sin embargo, entender su perspectiva es fundamental para fomentar la empatía, el apoyo y la inclusión
Un mundo lleno de estímulos
Para un niño o adolescente con TDAH, el mundo puede sentirse como un torrente constante de estímulos compitiendo por su atención. Los sonidos, los colores, los movimientos y los pensamientos se entrelazan, creando una experiencia sensorial abrumadora. Mientras que para otros un aula puede ser un espacio tranquilo, para un niño con TDAH puede parecer un caos de distracciones: el tictac del reloj, el murmullo de los compañeros, el vuelo de una mosca o incluso sus propios pensamientos pueden dificultar la concentración en una sola tarea.
Esta hiperreactividad a los estímulos externos e internos no es una elección, sino una característica inherente al TDAH. Por ello, tareas que para otros pueden ser simples, como escuchar una explicación o completar una tarea escolar, pueden convertirse en desafíos enormes.
La lucha por el enfoque y la organización
Uno de los aspectos más desafiantes para un niño o adolescente con TDAH es la dificultad para mantener la atención en una sola cosa. Su mente puede saltar de un tema a otro con facilidad, lo que a menudo se malinterpreta como falta de interés o esfuerzo. Sin embargo, esto no significa que no quieran aprender o participar; simplemente, su cerebro funciona de manera diferente.
La organización también puede ser un obstáculo significativo. Planificar tareas, recordar fechas importantes o seguir una rutina puede resultar abrumador. Esto no se debe a la pereza, sino a que las funciones ejecutivas del cerebro, responsables de la planificación y la organización, suelen estar afectadas en el TDAH.
La energía que no se agota
La hiperactividad, otro componente común del TDAH, puede hacer que los niños y adolescentes se sientan como si tuvieran un motor interno que nunca se detiene. Esta energía inagotable puede manifestarse en movimientos constantes, dificultad para permanecer sentados o una necesidad imperiosa de hablar o interactuar. Para ellos, el mundo puede sentirse como un lugar que les exige quedarse quietos y callados, algo que va en contra de su naturaleza.
Esta energía, aunque a veces sea vista como un problema, también puede ser una fuente de creatividad y entusiasmo. Muchos niños y adolescentes con TDAH son imaginativos, curiosos y capaces de pensar fuera de la caja, habilidades que, con el apoyo adecuado, pueden convertirse en grandes fortalezas.
Las emociones intensas
Los niños y adolescentes con TDAH suelen experimentar las emociones de manera más intensa. La frustración, la alegría, la tristeza o el enojo pueden sentirse como una montaña rusa emocional. Esta intensidad puede dificultar la regulación emocional, lo que a veces lleva a reacciones impulsivas o dificultades en las relaciones sociales.
Sin embargo, esta misma intensidad emocional también puede hacer que sean personas apasionadas, empáticas y comprometidas con lo que les importa. Cuando encuentran algo que les interesa, pueden sumergirse en ello con una dedicación y entusiasmo admirables.
La importancia del apoyo y la comprensión
Vivir con TDAH no es fácil, pero con el apoyo adecuado, los niños y adolescentes pueden aprender a navegar por un mundo que no siempre está diseñado para su forma de pensar. La comprensión por parte de padres, maestros y compañeros es crucial. En lugar de enfocarse en las dificultades, es importante reconocer y celebrar sus fortalezas únicas.
El TDAH no define a una persona, pero sí influye en cómo experimentan el mundo. Para un niño o adolescente con TDAH, el mundo puede ser un lugar caótico, abrumador y lleno de desafíos, pero también puede ser un espacio de creatividad, energía y pasión. Al hacer un esfuerzo real por entender su perspectiva, podemos ayudarles a transformar sus desafíos en oportunidades y a ver el mundo no como un obstáculo, sino como un lienzo lleno de posibilidades.



